Desamor en tiempos modernos.

 


Me escribiste un mensaje diciendo que queres que hablemos. Frase clásica, de película, un cliché tan repetido. Aún así, fue como escucharla por primera vez. El nerviosismo subió por mi cuerpo, y yo, tembloroso con el celular en mano, aún tenía esperanza de que todo fuera un chiste. Te llamo, me cortas, pasan los minutos y no paro de mandarte mensajes pidiéndome que me atiendas, vivimos miles de cosas juntos, como puede todo aquello estar por finalizar. No entiendo las causas, no puedo ver tu cara explicándolo, no puedo convencerte en persona. Finalmente hablamos por teléfono, seca como una roca, fría como la nieve, no me amas. De un segundo al otro, a través del parlante de un teléfono móvil, inservible y odioso como pocas veces, me dejas. Esta, fue la parte fácil.

A partir de ahí todo cae en picada, cuando las cosas no se hablan en persona nos vemos obligados a hablar con nosotros mismos, a formular hipótesis, preguntas y respuestas. Soluciones que comienzan a matarme por dentro. Aumenta la toxicidad y nos acercamos al punto de no retorno.

Después de reenviarte varias fotos viejas buscando apelar a tu memoria, subir fotos mías buscando apelar a tus celos, silenciarte de todos lados, buscando que desaparezcas del mundo para siempre. Estamos en cero, nada funciona. ¿Y cómo va a funcionar? Eso no es real. No podes recuperar a una persona que alegas amar subiendo fotos tuyas, si sube una ella, todas las que vos subiste preferís habértelas guardado para siempre. No podes esperar que ella desaparezca con tan solo silenciarla, si te habla todos los días en tu cabeza. 

Le vas a escribir mil veces, por todas las redes sociales y, poco a poco, todo el respeto que tenía por vos; todo lo que te quería, desaparece. Eras algo. Ya no lo sos. Y no fue su culpa, no lo hizo de mala, esto lo hiciste vos. Esto está 100% en vos y siempre lo supiste. El que no arriesga no gana te repetías. El que no arriesga se cura más rápido y eso es ganar, tienes que entenderlo. ¿Cuántas veces vas a cometer los mismo errores? ¿Cuándo vas a madurar? Ya es hora.


Comentarios