Lo que se siente sentir de más.
El dolor inexplicable de caer, de entender, de saber. Que ya no soy yo aquel que te hace feliz;
que todo lo que alguna vez dijiste ahora son solo palabras, tan solo recuerdos. Que poco a poco se
desvanecerán por completo de tu memoria, pero de la mía no. Ese es el problema, yo no te olvido,
mis palabras son más sentidas que nunca y mi felicidad tan solo existe como una visión del pasado.
Caer, entender, saber. Es parte del proceso, aparece cuando crees que estás mejorando, cuando
empezas a sentirte un poquito más vos mismo, cuando empezas a sonreír y a contar los mismos
chistes que contabas antes de conocerla, cuando nuevamente tenes esperanza. Te tira abajo más
fuerte que nunca, porque volves a caer en la frustración, en el dolor, el sufrimiento. Es como si no
durmiera hace días, los ojos se me caen y no puedo sacarme los auriculares porque el silencio me
atormentaría. No se a donde ir, mi corazón se quiere escapar, necesita encontrarte pero no sabe dónde
buscar; no hay donde buscar.
Caer, entender, saber. Te pierde más que antes, te deja en una oscuridad absoluta, te hace formular mil
teorías hipotéticas, las cuales todas llevarían a más sufrimiento. ¿Por qué nos torturamos de esta
manera? Porque algo que es solo nuestro, como nuestra mente, se llena tanto de otras personas, al
nivel de olvidar de quién es el cuerpo al cual estamos atados. Perderse en un limbo, donde ya no
sentimos por fuera aunque si lo hagamos por dentro… y más de lo que un humano puede sufrir.
Peor que las más abominables torturas chinas, peor que el aislamiento en las cárceles, peor que un
psiquiátrico abandonado, donde solo se encuentran las mentes perdidas, las que tanto como la mía,
perdieron el control y no lograron recuperarlo.
Caer, entender, saber. Te puede hacer desviarte del camino para siempre, llevarte a las carreteras más
sombrías jamás vistas, hacerte sufrir para siempre, matarte por dentro, poco a poco, hasta que no sepas
ni quien sos, ni donde estas, ni para que estas vivo.
Por más fuertes que seamos, todos tenemos nuestro punto débil. El mio es el amor, pongo demasiado en
las relaciones, las vuelvo mi mayor prioridad y, desafortunadamente, por encima de mí mismo. Cuando
alguien en quien invertiste tanto tiempo, tanto esfuerzo, tanto dolor y tanto de vos mismo te deja; se lleva
todo ese tiempo, todas esas ganas de dar lo mejor, todas esas partes que le habías obsequiado. Se las
lleva para siempre. Y vos, con tu último aliento, creyendo que es puro amor propio y que es lo mismo
que hiciste en un principio, vas a regalarle todo lo que te queda. Se pierde todo cuando las personas
como yo cortamos, y soy consciente de ello. Confundiendo el valor con la estupidez y el amor con la
obsesión. Y eso solo la aleja más, solo te hace ver más débil, menos hombre menos atractivo y te saca
toda posibilidad existente de que te ame de nuevo.
Ojalá encuentre alguien como yo algún día. Alguien que me deje ser intenso, celoso en los primeros
momentos, tonto pero en el buen modo, gracioso pero con chistes que le gustan a niños de 5 años y
cariñoso como una madre con su bebe recién nacido.
Los hombres como yo la tenemos difícil en este mundo. Las mujeres están acostumbradas a aquellos
que son ̈ machos ̈ estereotipados, el feminismo no tiene en cuenta hombres como nosotros y el
machismo, tampoco.
Estadísticamente las mujeres son más sensibles que los hombres. Estadísticamente las mujeres sufren
más que los hombres cuando terminan con sus parejas. Estadísticamente los hombres sufren menos de
inseguridades. Estadísticamente las mujeres son más miedosas que los hombres. Soy hombre pero las
estadísticas parecieran dejarme del otro lado del porcentaje.
A veces pienso que capaz es un tema de autoestima, capaz no me quiero lo suficiente, capaz siento que
solo no puedo. Llegué a pensar en un trauma de la infancia, ¿Por qué es que el abandono me deja tan…
tan solo? ¿Por qué si una persona no me quiere yo la quiero más?, ¿Por que si no me elegís yo te elijo
dos veces? ¿Por qué si me fallas, yo estoy más ahí para vos?
Mi cabeza vino fallada, no piensa, Aristoteles hablaba de racionalidad. Me saltié esa etapa en la historia,
mis genes no pasaron por esos tiempos, nada de lo que pienso es racional. No busco cuidarme, no me
valoro, me olvido de que es ser feliz y me cuesta visualizarlo en un futuro cercano.
Releo las conversaciones, me tratas como si no existiera, me maltratas, me haces mal.
Reviso mi memoria cinco minutos después, sos el amor de mi vida.
Creo que en este preciso momento estás con otro. O al menos eso me aviso mi cabeza y, yo le creo.
Como no creerle. Seguramente te divertiste más que conmigo, es más alto que yo, más inteligente, la
tiene más grande y volviste a sentir en el sexo, todo aquello que junto a mí hace tiempo no sentías.
Tengo el corazón roto. Pero no se si me lo rompiste vos o me lo rompí a mí mismo.
Comentarios
Publicar un comentario